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Zapatero, el mediador “imaginario” de Venezuela que generó desconfianza en el diálogo

El Cooperante | 11 febrero, 2018

Caracas, 11 de febrero.- Las negociaciones entre representantes de Nicolás Maduro y la oposición venezolana quedaron enterradas el pasado martes. La mesa de diálogo instalada en República Dominicana, el último intento para tratar de buscar una salida a la grave crisis social, económica y política que atraviesa el país caribeño, fue dinamitada por un acuerdo unilateral elaborado por el gobierno venezolano.

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El chavismo, que nunca se avino a hacer concesiones, mantuvo las riendas del proceso para tratar de imponer sus condiciones. Las fuerzas opositoras, sin candidato y con unos líderes inhabilitados o privados de libertad, se negaron a suscribir el documento que diseña la celebración de unos comicios sin garantías democráticas. Pocas horas después de que se consumara el fracaso de las negociaciones, el Consejo Nacional Electoral fijó para el 22 de abril la celebración de unos comicios con unas reglas del juego y unos tiempos que favorecen al chavismo.





José Luis Rodríguez Zapatero es una de las figuras de este fracaso. El expresidente español, mediador entre dos partes enfrentadas, terminó, según las fuentes consultadas, por inclinarse hacia un lado, el de Maduro, después de dos años volcado en un proceso que cerró la mayoría de puertas.

Las conversaciones arrancaron el pasado 1 de diciembre con una tensa sesión en la que los países acompañantes —México y Chile, a propuesta de la oposición; Bolivia, Nicaragua y San Vicente y las Granadinas, del lado del Gobierno— se dedicaron a escuchar los planteamientos de ambas delegaciones. En la mayoría de los casos eran ataques y reproches de lado y lado. Todos callaban, incluido Zapatero, mientras Danilo Medina, el presidente anfitrión, trataba de ser equitativo con el uso de la palabra.


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Del lado del chavismo, intervenía en un 80% de los casos Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación e Información y uno de los más fieles a Maduro. “Avasallaba”, coinciden en señalar al menos tres personas de la decena que han sido consultadas para esta reconstrucción de la negociación, entre dirigentes de la oposición, asesores y miembros de los países acompañantes. El País buscó en varias ocasiones recabar la versión de Zapatero, pero declinó pronunciarse alegando la necesidad de discreción en estas negociaciones.

“Él tenía una idea preconcebida de lo que podía firmar el Gobierno, que en definitiva es a quien más urgía el acuerdo”, asegura una fuente diplomática presente en Santo Domingo sobre José Luis Rodríguez Zapatero.

El chavismo buscaba a toda costa un texto que sirviese para frenar las sanciones, especialmente las de la UE, pero nunca mostró intención de facilitar unas elecciones con garantías, más allá de acordar una fecha. “El Gobierno quiere un monólogo eterno que no avance”, zanja un alto dirigente de la oposición, que ha seguido de cerca todos los intentos de diálogo desde la victoria opositora en las elecciones de 2015, que arrebató al chavismo el control del Parlamento.

Con la incorporación de los países acompañantes al diálogo se trataba de lograr algo similar a lo que se consiguió en la isla de Contadora, en 1983, cuando México, junto a Venezuela, Colombia y Panamá sentaron las bases para pacificar Centroamérica. El cambio en la dinámica era sustancial.

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Durante dos años, el español ha sido el referente de las conversaciones entre el Gobierno y la oposición venezolana. En un primer momento, lideró la terna de expresidentes junto al dominicano Leonel Fernández y el panameño Martín Torrijos, auspiciada por el exsecretario general de Unasur, Ernesto Samper. Tuvo el apoyo de El Vaticano, de Estados Unidos, de la Unión Europa y del Gobierno de España, entre otros. Todos veían con buenos ojos los intentos de diálogo y daban un voto de confianza a Zapatero.

Ese apoyo no solo se fue diluyendo, sino que, desde diciembre, el exmandatario español tuvo que lidiar con representantes de varios Gobiernos en la misma mesa. “Siempre se sintió incómodo con la presencia de los cinco cancilleres, quería que fuesen meras figuras decorativas. Él quería estar solo”, aseguran varias fuentes diplomáticas.

La oposición intentó incorporar a otro exmandatario a las conversaciones para compensar. Se barajaron al menos los nombres del mexicano Ernesto Zedillo; el chileno Ricardo Lagos y el brasileño Fernando Henrique Cardoso. Todos fueron rechazados por el chavismo. Tampoco Zapatero los veía con buenos ojos, según los protagonistas consultados.

Texto publicado originalmente por El País, para leerlo completo haga click aquí.

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