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“Zapatos de la dignidad”, la iniciativa que surgió del calzado roto de un profesor de la UCV

El Cooperante | 24 julio, 2018

Caracas.- Lo que pensó que sería una simple descarga de frustración en su cuenta de Twitter, se convirtió en una voz nacional que permitió crear el movimiento “Zapatos de la dignidad”. El profesor José Ibarra de la Universidad Central de Venezuela (UCV), compartió una fotografía de sus zapatos rotos y se quejó de no poder pagar su reparación debido a que equivalía a más de cuatro salarios.

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No me da pena decirlo: con estos zapatos me traslado a la UCV a dar clase. Mi sueldo como profesor universitario no me alcanza para pagar el cambio de suela”, indicó en su cuenta en la red social el licenciado en trabajo social, con una maestría y estudiante de doctorado en salud pública.

AFP entrevistó a Ibarra casi un mes después de que su historia se hiciera conocida, no solo en Venezuela, sino en otros países del mundo. Desde España, Argentina, Colombia y México, el profesor ha recibido apoyo, no solo moral, sino económico y material.

“El tuit fue una explosión de frustración. Pensé que como no me sigue mucha gente, nadie lo iba a ver, pero ya he recibido doce pares de zapatos, de los cuales doné nueve, ropa y dinero. Creé el movimiento porque sigo recibiendo donaciones”, dijo, a la vez que contó que de las donaciones se quedó con dos pares de zapatos usados y unos deportivos nuevos.

Ibarra pasó de ser un desconocido en Twitter, a un referente con más de tres mil seguidores. Su caso impactó a muchos e hizo sentir identificados a más. La reparación de sus zapatos, rotos de tanto caminar por la falta de transporte, cifraba Bs. 20 millones para finales de junio, una diferencia abismal de su sueldo, de Bs. 5.9 millones.

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Ahora, el profesor se propone a ayudar a sus colegas con las donaciones que recibe, y es que, según contó, muchos se desmayan porque no comen bien. Él ha perdido 15 kilogramos desde que la crisis arreció, por lo que cose su ropa y la de su familia con una vieja máquina de coser que tiene en su casa. Como Ibarra, millones de educadores sufren penurias por poseer el sueldo más bajo de la región, razón por la que miles ya han partido a otros destinos dejando las aulas para buscar mejores condiciones de vida.

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